jueves, 7 de abril de 2011

Elogio de la mujer guitarra

No existe nada más sensual que una mujer curvilínea. Por más que Hollywood y la industria completa de la moda intenten convencerme de lo contrario, las manequins esqueléticas de pasarela o esperpentos anoréxicos como Angelina Jolie no lograrán jamás moverme el amperímetro. Puede parecer tan sólo una cuestión de gustos -y sobre eso sabemos que nada hay escrito- pero hasta me animo a traer el apoyo de la ciencia en favor de mi preferencia por las mujeres de escote vertiginoso y caderas generosas. Freud diría que la primera pulsión erótica está en la succión del pecho materno, y de ahí que una mujer voluptuosa sea capaz de retrotraernos a los primeros momentos placenteros impresos en lo más profundo de nuestra memoria. Darwin agregaría que las caderas anchas son indicio de una mayor capacidad fértil, por lo que el instinto mismo de conservación de la especie debería llevarnos a elegir señoritas de peligrosas curvas.

Igual no hay que recurrir a ningún blaberío con ínfulas científicas para justificar cosas a las que nadie pide justificación. Me gustan las mujeres con forma de guitarra por que si. Simplemente perche mi piace. Porque en los pliegues de un cuerpo bien nutrido encuentro ese misterio que despierta el erotismo. Porque en el cuerpo de una flacuchienta la mano pasa veloz, queriéndose ir, mientras que en la cintura que es preludio de una cadera prominente esa misma mano se aquerencia, se queda jugueteando remolona deslizándose por el tobogán que lleva a la parte interesante. Mientras en la escuálida hay histérico frenesí, en la otra se me ocurre esa parsimonia seductora que dice: "venga, quedese un ratito más que no hay apuro".
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Obviamente, y esto no escapará a ningún buen entendedor, no debe confundirse el sensual cuerpo de guitarra con los excesos de la gordura. La obesidad es a lo voluptuoso como la demagogia a la democracia: una deformación que la pervierte. Lo aclaro porque tampoco soy amigo de los excesos, ¿vio?

El concepto de la mujer guitarra -también denominable mujer violín, contrabajo, violoncello u otro instrumento de cuerdas que Ud. desee, excluyendo el charango- puede ilustrarse con numerosos ejemplos que han alimentado las fantasías de nuestro género a través de las décadas. De todas esas femmes fatales capaces de carcomerle el balero a generaciones enteras, elegí tres. Me parecen icónicas. Y además el número tres tiene un sentido místico, misterioso, prohibido, que también lo dota de cierto erotismo.

La primera es la diva del cine erótico vernáculo de los años '60 y '70, Isabel Sarli. Sencillamente no podía faltar si la idea era hacer un panegírico de la mujer que tiene 'e donde agarrarse.

La Coca: una leyenda
La segunda, el último y más brillante ejemplo de esas mujeres italianas capaces de hacernos reventar el bobo con una caída de ojos: Mónica Bellucci.

La Bellucci: más buena que un vermouth con ingredientes
La última, más afín al público pendex que abreva por estas latitudes, es la hembra que resucitó el ideal de las viejas estrellas de la época de oro del cine: Scarlett Johansson.

Johansson: tentación en rubio
Dos morochas, una rubia. Tres épocas. Un sólo sentido de sensualidad, seducción y deseo.

6 comentarios:

Joaquin Antonio Lazcano dijo...

la guitarra como la coca cola y esa forma tan sensual.
el cuerpo no cambia, lo que cambia es la cultura que lo atraviesa y finalmente deforma.
en -la arquitectura-, las corrientes frescas dejaron de lado la variable "teja colonial" en la techumbre, por el superfreak techo plano.
acompañando el cambio de inclinación en los techos, el ideal de mujer se vio modificado. Y cuanta cadencia perdida y curva quedo atrás.
Estos cambios fueron contemporáneos al cambio físico en las modelos.
Claramente los hacedores de tal estupidez no estaban al tanto de la herejía del verdadero nombre de la teja. La no tan conocida "teja muslera" en su forma erótica, tenía más que ver con las piernas de las mulatas -donde se fabricaban-, que con los countries y la maquinaria moderna.
cuanta belleza, cuanta mujer, ya no quiero dormir en el piso.

Roxy Indica dijo...

Que diosa la Bellucci, por favor! Bah, excelentes las 3 divas/ejemplo de cuerpazos.
Muy buen blog, Dr! Lo sigo.

Dr. Merengue dijo...

Joaquín, no soy un gran entendido en arquitectura, pero claramente me parece más sensual un piso de roble que uno de cemento alisado, o la calidez de las tejas antes que una fría loza de hormigón. La historia de la teja "muslera" no la conocía, muy buen aporte.

Roxy, sin dudas tres cuerpos hermosos por donde se los mire. ¡Gracias por las palabras de elogio!

Natalia Alabel dijo...

Scarlett es flaca. Es bella y tiene hermosos pechos, pero es flaca. Eso no es guitarra, vamos! Guitarra es la Bellucci! (a quien, dicho sea de paso, le daría con ganas si fuera hombre)

FLORENCIA GARIBALDI dijo...

Muy bien, un hombre que no pretende que seas estereotipos controlados siguiendo un ideal de cuerpo que de saludable no tiene nada. Sin embargo, coincido con la firma de arriba de que Scarllet más allá de sus tetas es flaquísima, su cintura de curvilínea no tiene nada. Es super flaquita. Monica, esa es una verdadera mujer y tana, es hermosa y sensual.
Me gusta mucho tu blog, ya lo agrego a los blogs amigos

flor

www.fiftiesdiner.wordpress.com

Dr. Merengue dijo...

Estimadas, es cierto que la Johansson ha perdido peso últimamente y con eso algo de gracia. Pero igualmente, con esa pechuga la echarían a patadas de las pasarelas europeas, con lo cual sirve igualmente como ejemplo. La Bellucci es una fuori serie, de eso no caben dudas, pero no se olviden de la Coca, antecedente nacional de la mujer sinuosa.